25 noviembre 2010

LA CADENA DE SUPERVIVENCIA

CURSO DE SOPORTE VITAL REANYMA
1. GENERALIDADES
1. 3 CADENA DE SUPERVIVENCIA

La supervivencia en caso de Parada Cardiorrespiratoria (PCR) depende de una secuencia de intervenciones. A finales de la década de los 80, se propuso el concepto de “Cadena de Supervivencia” para reflejar el conjunto de actuaciones que deben ponerse en marcha -de forma rápida y ordenada- ante cualquier emergencia de cara a promover las mayores probabilidades de supervivencia de la víctima con las mínimas secuelas.


El concepto de "Cadena de Supervivencia", o "Cadena de la Vida" (que sigue plenamente vigente y ha sido refrendado en su formato original en las Guías ERC 2010) tiene cuatro eslabones:
  1. Reconocimiento y Alerta al Sistema de Emergencias: que contempla la llamada precoz a los Equipos Médicos de Emergencias ante la PCR, así como en aquellas situaciones que pueden desecadenarla, sobre todo, el dolor torácico (que debe ser reconocido especialmente en el medio extrahospitalario) y la enfermedad crítica que ocasiona un deterioro fisiológico (que debe ser reconocida especialmente en el medio intrahospitalario), en las que la llamada precoz puede permitir la prevención del paro.
  2. Resucitación Cardiopulmonar Básica (RCP Básica): que incluye la ejecución del masaje cardiaco y la respiración artificial para enlentecer el deterioro del cerebro y del corazón, tratar de restaurar la vida y, en cualquier caso, ganar tiempo para la desfibrilación.
  3. Desfibrilación Eléctrica (Descarga eléctrica): que incluye la aplicación de una descarga en el pecho de la víctima capaz de restaurar el ritmo cardiaco y que, así, el corazón pueda volver a bombear sangre.
  4. Resucitación Cardiopulmonar Avanzada (RCP Avanzada) y Cuidados Postresucitación: que implica la estabilización del paciente y, si éste sobrevive al paro, la puesta en marcha de medidas que le permitan recuperar su calidad de vida.
El primer eslabón indica la importancia de reconocer a quienes están en riesgo de PCR y de pedir ayuda que pueda aplicar un tratamiento precoz que prevenga el paro. Los eslabones centrales reflejan la integración de la RCP y la desfibrilación como componentes fundamentales de una actuación precoz que intenta restaurar la vida. El último eslabón persigue preservar la función, especialmente del cerebro y del corazón, con medidas como la hipotermia terapéutica, que permiten restaurar la calidad de vida de quien sobrevive al paro cardiaco.

Estos cuatro eslabones (como en cualquier cadena) son de la máxima importancia, pues si uno solo de ellos es frágil (es decir, no funciona), la cadena se rompe, y, en el caso de la PCR, el riesgo de muerte (o, en el mejor de los casos, de supervivencia con graves secuelas) se eleva de forma considerable.

Por ello es deseable que muchos ciudadanos puedan poner en marcha los dos primeros eslabones (la Alerta -llamando a los teléfonos de emergencias: 112/061- y la RCP Básica precoces) e, incluso, el tercero (la Desfibrilación) y que el sistema sanitario esté suficientemente dotado para aportar pronto los dos últimos eslabones (la Desfibrilación y la RCP Avanzada precoces).

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